Roubaix en Teruel

Teruel existe – Valdelinares y alrededores

En Roubaix Rides por Roubaix CyclingDeja un comentario

Ciclismo invernal.

Diciembre, invierno, Teruel, temperaturas bajas y difícilmente soportables en las alturas. Expedición Roubaix con el ánimo de ascender hacia Valdelinares desde Rubielos de Mora, pasando por Linares, y  recorrer el páramo que lleva a Fortanete donde nos espera el coche.

Amanece soleado, las hojas permanecen quietas, el cielo raso invernal. Estamos preparados, puede que abrigados en exceso para la ascensión, quizá pensando en lo que nos espera arriba. Todo está listo, salimos. Parece que el tiempo empieza a cambiar conforme ascendemos, aparecen algunas nubes y en las zonas descubiertas el aire es bastante fuerte, el Garmin marca 2º, pasamos Nogueruelas, comienza a sobrar ropa, y es que, la ascensión, al principio combinada con descansos, se endurece conforme aumenta la altitud.

Teruel  es especial, recorrer sus carreteras te proporciona una paz infinita, silencio sepulcral, tráfico inapreciable, su gastronomía y su gente acogedora y amable invitan a parar en cada pequeño pueblo a disfrutar de un café y de sus calles y monumentos llenos de historia

Desde Linares empieza lo más serio, pero sabemos que estamos llegando al final, divisamos Valdelinares y a su izquierda la estación de esquí, pasamos el pueblo y nos desviamos a la derecha, dirección Fortanete, la carretera se estrecha y un manto helado lo cubre todo, en una imagen preciosa y a la vez auguradora de lo que nos espera arriba, llegamos al páramo y aquí el terreno abierto nos juega una mala pasada, el aire es fuerte, por curiosidad agachamos la mirada, -2º, las manos duelen, la cara quema.

Recorremos el páramo y llegamos a una zona de bosque algo más cubierta, por suerte aquí acaba nuestra aventura, el coche nos espera, aprovechamos también para sacar algunas fotos, nos abrigamos y comemos caliente en La Venta, en Linares de Mora, parece un castillo de naipes en perfecto equilibrio apostado en la ladera de la montaña,  aprovechamos para visitar sus estrechas y  preciosas calles.

Sentimos la dureza del ciclismo invernal, y es que las bicicletas son para el verano. ¿o no?

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